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‘Asalto’ a la piratería
El Nuevo Dia
Jaime Torres Torres
29 Nov 07

SAN JUAN - El Jíbaro parecía un inspector del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO). Indignado por el robo de su disco “Mi parranda”, presuntamente perpetrado por varios “piratas”, Andrés Jiménez invitó a El Nuevo Día a visitar los establecimientos Bernardo Music Center, Bernardo Bachata y Cobra Music en Río Piedras, donde su esposa Michelle Negrón encontró copias ilegales de su nuevo álbum, vendidas a una diferencia de tres, cuatro y hasta cinco dólares menos que la versión oficial.

Como si fuera una cacería de brujas, El Jíbaro irrumpió en los negocios con las copias ilegales que había comprado su esposa Michelle, quien filmaba con una cámara de vídeo e increpaba a los gerentes y propietarios de los locales sobre la procedencia de las versiones piratas de “Mi parranda”.

“Es más importante para nosotros desenmascarar ante el público esta situación y paralizar este proceso ahora, que ir por los canales legales para que no pase nada, aunque yo también contemplo ir a los tribunales”, dijo Andrés.

En los establecimientos, los gerentes y dueños insistieron en que desconocían de la ilegalidad del producto, aunque admitieron que lo compraron porque se lo ofrecieron a un precio de mayorista más razonable. Ninguno de los dependientes identificó a las personas que distribuyen las copias ilegales de “Mi parranda”.

En Bernardo Music Center, Michelle Negrón encontró dos versiones de la grabación. Juan D’Dios, gerente de la tienda, insistió que se lo vendieron más barato, a $4.

Andrés le preguntó si conocía que al vender una copia pirata incurría en una violación de ley. Juan D’Dios respondió que sí y también admitió que, por ser Navidad, no le cobra el impuesto a las ventas a su clientela. D’Dios le pidió perdón a El Jíbaro, pero éste le dijo que no. Nervioso, le advirtió que lo demandará y que tendrá que enfrentar la justicia.

En la tienda Bernardo Bachata los ánimos se caldearon y un caballero no identificado se molestó con El Jíbaro y lo criticó en tono amenazante. Michelle Negrón recuperó el dinero que pagó por las copias ilegales, pero las retuvo como evidencia a su favor en los tribunales.

La empleada Sonia Alvarado aseguró que las copias ilegales de “Mi parranda” presuntamente las adquirió en El Pulguerazo. En horas de la mañana, otra empleada intentó vincular a Disco Hit con la distribución de mercancía ilegal, pero el ejecutivo Pablito Aponte reiteró que la piratería nunca ha sido política de su empresa.

“En Disco Hit no nos involucramos en eso. La piratería nos está afectando mucho. Le distribuimos a muchos clientes que también le pueden comprar a otras personas”, sostuvo Aponte.

En Cobra Music, el dueño y gerente Edwin Vázquez, quien es luchador profesional, se molestó con Andrés e intentó intimidar al compañero fotoperiodista Juan Alicea con el argumento de que no es figura pública.

Vázquez reiteró que si regresa el vendedor de las copias piratas nuevamente se las compraría porque distribuidoras como la de Aponte y Nacional los venden muy caros.

“El negocio del disco está j… y si aparece alguien por ahí con una caja, los compro porque no se pueden comprar en las distribuidoras, que tienen un monopolio, porque Pablo Aponte y Nery González tienen sus distribuidoras y también sus tiendas al detal y ponen los discos a $9.99 y a mí y a otros nos los espetan a $11.99”, dijo airado Edwin Vázquez, quien mandó a El Jíbaro para los pulgueros y a la ruta de la carretera PR-129 de Arecibo a Lares, donde la práctica es más abierta y descarada.

Parece que Andrés Jiménez ha destapado una caja de pandora porque los establecimientos que venden copias originales y fraudulentas tienden a devolver las grabaciones legítimas cuando concluye la Navidad.

El Jíbaro considera que la piratería de discos es un esquema de fraude de enormes proporciones.

“El formato digipack no es fácil de piratear. Tiene que hacerse en una prensa especial que no la hay en Puerto Rico. Y el que lo hace es alguien que sabe”.

Tampoco le parece justo que las autoridades federales intervengan con los piratas de películas y no se preocupen por los productores independientes de discos.

“Pienso que cuando se mueven es cuando se atenta contra los intereses de la Metro Goldwyn, Sony u otra transnacional que pierde millones, pero en los casos de los pequeños no actúan”.

El Jíbaro regresará a Río Piedras antes de Nochebuena.



Condenan matrimonio por piratería de filmes

The Associated Press
30 Aug 06

SAN JUAN - Un matrimonio convicto por piratería de películas de cine fue sentenciado a un año de cárcel y tres meses de libertad supervisada por el juez federal José A. Fusté, se informó hoy.

Según un comunicado de prensa del Negociado Federal de Investigaciones (FBI, en inglés), el juez Fusté, además, le ordenó a Alejandro Babilonia, de 33 años, y su esposa Bethzaida Muñiz, de 32, restituir $70,000 a la Asociación Americana de Películas (Motion Picture Association of America) y le ocupó otros $70,000 para el gobierno federal.

En octubre de 2005, Babilonia y Muñiz se declararon culpables por violar los derechos de autor y de traficar marcas registradas. El matrimonio operaba un laboratorio donde reproducían en masa filmes pirateados que luego los distribuían por el área oeste de la Isla.

Las autoridades le confiscaron a la pareja más de 14,000 películas pirateadas en su residencia y en dos tiendas de alquiler de vídeos que operaban en Aguadilla y Moca, informó el FBI. La investigación en torno a la pareja se prolongó por nueve meses, se indicó.




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